Tuesday, July 14, 2009

DVD: Revolutionary Road.


Basada en la novela de Richard Yates, la película retrata la vida de April and Frank Wheeler, una joven pareja que vive en los suburbios de Connecticut, en los años 50. Ellos, tienen dos pequeños hijos, la mujer fracasa en un intento actoral y piensa que ambos encontrarán la realización mudándose a París.

"Es una mujer muy, muy vacía que busca mucho más que sólo a Frank", dijo Winslet durante el estreno en Estados Unidos. "Es una mujer que tenía grandes sueños, que en verdad nunca se harían realidad".

DiCaprio dijo que la primera vez que leyó la novela de Yates quedó impactado con la agonizante autenticidad de su retrato de los conflictos de pareja. "Sentí casi verguenza. Me sentí casi como una mosca en la pared al ver esta relación desentrañarse", expresó el actor. "Sentí como si yo no debía estar aquí".

El director guardó algunas de las escenas más fuertes, cuando Frank y April caen en un círculo vicioso de peleas, para los últimos días de rodaje. "Era tal el nivel de expectativa. ¿Cuándo vamos a gritarnos uno al otro? No podía esperar a la cuarta semana para poder hacerlo", bromeó DiCaprio, sentado junto a Winslet.

El film es una atmósfera cerrada a la que contribuyen los personajes secundarios entre los que un esquizofrénico parece ser el más cuerdo del conjunto.

El desenlace se desata cuando el marido logra un ascenso y ella queda embarazada lo que parece frustrar el sueño europeo.

Disparador de preguntas acerca del propio destino del espectador Revolutionary Road se transforma en un campo de reflexión.

Friday, July 03, 2009

VHS: The Player


Robert Altman comienza "The Player" con un plano secuencia de alrededor de ocho minutos situado en unos estudios de cine de Hollywood.
Partiendo de este plano, Altman hace una descrpción sarcástica de la industria cinematográfica, tomando como argumento la génesis de un film y el homicidio involuntario de un guionista que quiere vender su guión a un productor despectivo y singular.
Una película que no envejece porque plantea la discusión ya iniciada por pensadores como Walter Benjamin acerca de la pérdida del aura en la época de la reproductibilidad técnica.
Maravillosa puerta de acceso para quien no conozca a Altman.
Accedieron a interpretarse a sí mismos: Cher, James Coburn, John Cusack, Anjélica Huston, Andy McDowell, Burt Reynolds, Mimi Rogers, Susan Sarandon, Lily Tomlin, Patrick Swayze, Malcolm McDowell, Nick Nolte, Peter Falk, Dennis Franz, Louise Fletcher, Scott Glenn, Jeff Goldblum, Elliott Gould, Harry Belafonte, Gary Busey, Robert Carradine, Sally Kirkland y Jack Lemon, entre otros.

Tuesday, June 23, 2009

Historias extraordinarias


Podría hacer un comentario tonto pero no quiero privarlos de la palabra del director acerca de la película. Acá van...

He aquí, entonces, estas “Historias extraordinarias”. Aquí van; poco es lo que puedo agregar a sus más de cuatro horas de caudaloso relato. He escrito el film, lo he dirigido, actúo en él; comentarlo públicamente acaso sea un exceso difícil de perdonar. Intentaré, entonces, atenuar en lo posible esa demasía.
Como es sabido, el Siglo XX ha sido testigo de un fenómeno extraño: Por primera vez, la idea de narración se ha visto divorciada de la idea de argumento. Contar algo ya no fue, necesariamente, contar una historia; el primitivo impulso de narrar se vio liberado definitivamente de ser una infantil serie de avatares y asombros y asumió como terreno de acción el Universo entero, aún en sus rincones menos memorables: Las distracciones, los olvidos, los equívocos, los lugares vacíos, los momentos en los que no pasa nada hicieron su fulgurante y orgulloso ingreso a la literatura y al cine. El argumento (que antes fuera la condición de posibilidad de todo relato) fue visto entonces como una veleidad de otros tiempos, como una mera coquetería ornamental. ¿Qué lugar ocupa entonces, en ese panorama escéptico, nuestra populosa novela cinematográfica? ¿Qué vienen a hacer a este viejo y cansado mundo sus ingenios y vericuetos argumentales ?¿Para qué? Pues bien: Nuestro propósito, nuestro desmesurado propósito ha sido experimentar con los viejos dioses olvidados de la aventura y la intriga y, de algún modo, volverlos a la vida. ¿Es posible, aún en nuestros tiempos, desenterrar las grandes ficciones sin por eso ejecutar una acción nostálgica o anacrónica, un triste baile de máscaras decimonónico? Ese interrogante (que aún no me siento capaz de responder) ha sido lo que ha dado aliento al film. En el poema que sirve de prólogo a “Treasure island”, el mismo Stevenson se pregunta si aún son posibles las grandes historias de aventuras, si aún es posible para él ser lo que fueron los ignotos Ballantine, Kingoston o Cooper sin caer en el ridículo o la indiferencia. Pues bien, diremos nosotros, ¿Es posible, en estos borrascosos días, ser Stevenson?
Dos afanes rigen, según creo, el curso de estas historias: La felicidad de los viajes, la felicidad de narrar. Hemos evitado, según creo, la fácil tentación de plantear ambas actividades como análogas. Quien las haya ejercitado sabe bien que son muy diferentes, y que una cosa es la quieta y cerebral elaboración de tramas y de historias y otra la feliz serie de incomodidades que comporta el hecho de viajar, de dejarse llevar cada vez más lejos por las ciudades y los caminos. Stevenson (otra vez Stevenson) ha escrito “ Con la lámpara encendida, junto al fuego que ríe, en el deshilachado atlas sigo recorriendo caminos interminables”. En efecto, el hombre de letras que, desde la tranquilidad de su mesa de trabajo sueña con distancias y tierras lejanas, y las comunica a otros muchos hombres igualmente sedentarios constituye una de las paradojas más felices de la literatura. Puedo decir, con orgullo no exento de vanidad, que esa paradoja no ha sido nuestra, que quienes hicimos este film hemos viajado, que los “caminos interminables” de la Provincia de Buenos Aires han sabido con insistencia de nosotros, y que los hemos recorrido de un lado a otro felices y apasionados, como buenos marineros. Viajar no ha sido para nosotros un hecho psicológico sino eufóricamente físico. Una palabra inglesa (esas palabras de las que el castellano nunca ha sido capaz) define, según creo, el espíritu que ha gobernado la ejecución de este film: Wanderlust, la lujuria del vagabundeo, la avidez por el movimiento y la deriva. Esa ha sido nuestra única bandera: Demostrar y demostrarnos que la aventura y el riesgo son todavía territorios posibles para el cine. Que un film puede ser hecho en las rutas, y que ese infinito laberinto de rutas puede constituírlo.

Cuando yo era niño, mis fines de semana y mis vacaciones, mis lecturas de “Las mil y una noches”, de Doyle y de Verne, transcurrían en las afueras de un pueblo de campo. Mientras los libros me hablaban de Londres, de los de los mares de la China y los desiertos de Arabia, la realidad me imponía la melancólica y cotidiana llanura. Sé que de esa desavenencia nace hoy este film, pero me gusta pensar que es el dulce paisaje bonaerense el que acaba por imponerse. Que, si bien lo pueblan hechos maravillosos, misterios, inundaciones, incendios y fieras salvajes, esas excepciones pesan menos que cada uno de sus paradores desérticos, que sus rutas provinciales, que la música de las radios de pueblo, de los molinos, de los palomares y las casuarinas. A ese paisaje es que está consagrado el film, y creo hablar por mis compañeros al decir que ese es ya, y de ahora en más, nuestro paisaje. A ese repetido y hospitalario universo es a quien ahora, en nombre de todos, homenajeo, saludo y agradezco. ¡Salud, Mundo Universo! ¡Siempre de viaje!

Mariano Llinás
Septiembre del 2008

Una semana solos


El film de Celina Murga (ahijada artística de Scorsese) narra la historia de un grupo de chicos, entre 7 y 14 años, que quedan solos en una casa dentro de un country.
La película va mostrando como un aparente mundo feliz se va transformando por las implicancias que impone el encierro.
El guión introduce un elemento extraño, el hermano de la mucama, como chivo expiatorio de un desenlace seco e inquietante.
Maravilloso casting, excelentes actuaciones, buena fotografía, notable dirección de actores.

Al otro lado


Fait Akin nos narra una historia en la que un anciano mantiene relaciones con una prostituta turca a la que lleva a su casa en Alemania. Nejat, su hijo, es un joven turco que enseña alemán en una universidad de Hamburgo y trata de averiguar qué relación une a su padre con Yeter. Nejat se entera de que ella tiene una hija en Turquía, a la que le envía dinero. La muerte accidental de Yeter en el transcurso de una discusión con Alí, distancia al hijo y al padre quien va a prisión por el incidente. Nejat decide irse a Estambul a buscar a Ayten, la hija de Yeter. Pero Ayten es una activista política que huye de la policía turca y se ha fugado a Alemania donde se enamora de una joven que le da refugio. Al ser interceptadas por la policía Yeter es deportada y su amiga la seguirá en un derrotero que la conducirá a la muerte.

Planteando de modo tangencial el conflicto de razas existente en la Europa actual, Akin supera la anécdota para construir un entramado de relaciones ricas dentro de un guión eficiente. Sólo una toma de más en una película casi impecable.

Death Proof


Tarantino se alimenta de los subgéneros y de sus conocimientos de cinéfilo´para darnos un collage del cine de acción de los setenta y principios de los ochenta. En Death Proof aparecen personajes que ya habían aparecido en otras películas y son un guiño para sus seguidores. El film se divide en dos partes. En las dos un grupo de chicas entorpecen la ruta deMike (Kurt Russell), un psicópata que utiliza su coche, que es una suerte de Christine más terrenal como arma mortal. La primera mitad está surcada por largos diálogos que, en muchas ocasiones no aportan nada nuevo al film. La estética exacerba lo que era un film en los 70 hasta en sus defectos de producción y en su problema de recursos a la hora de narrar.

La segunda parte es maravillosa y se sostiene en la clásica dicotomía entre el balnco y el negro que representan, como el lógico, el bien y el mal. Death Proof no es una buena película. Tarantino logra entretener y logra sacar adelante algo más que un homenaje.

Tuesday, October 14, 2008

Tàpies: Creus

Cuento tradicional japonés


Un joven pescador llamado Urashima vio a unos malvados torturar a una tortuga. El muchacho les dijo que la dejaran en paz, pero los jóvenes se burlaron de él. Urashima les dio todo el dinero que llevaba para que se alejaran de la tortuga y la devolvió al mar.

Un día que pescaba, la tortuga se le acercó y le dijo: «Soy una princesa y te estoy agradecida. Ven conmigo al fondo del mar para que te conozca la reina». El joven se lanzó a las aguas, sin pensarlo dos veces, y llegó a un maravilloso palacio de cristal y oro. La reina le dijo que se quedara a vivir con ellos, y Urashima aceptó.

Después de tres años de felicidad, el joven sintió nostalgia del pasado. Antes de que volviera a tierra, la reina le dio un mejillón gigante para que le protegiera de las desgracias, pero le dijo que no lo abriera nunca. Cuando Urashima volvió a su aldea, todo estaba muy cambiado: los edificios eran más grandes y las gentes vestían de manera extraña. Su choza era la única que aún permanecía en pie. El joven sintió angustia por no encontrar su pasado y decidió abrir el mejillón… Un fuerte viento salió de su interior y transformó a Urashima en polvo. En realidad habían pasado tres siglos.

Nunca debemos olvidar nuestros orígenes porque, si no, en el futuro corremos el riesgo de convertirnos en fantasma

Pez: Existencialismo


Salamandra, no queda ni leña mojada
Y este invierno eterno en donde nada crece
Estoy cavando un pozo para ver si hay agua
Y desde el cielo sólo baja un viento que azota
Y si encuentro un espejo en donde estén mis ojos
Sólo tendré una pregunta por hacer…
¿Quién soy?

VHS: Ed Wood


Ed Wood, fue dirigida en 1994 por Tim Burton cuenta la vida de Edward D. Wood Jr..
Cuando muere, en 1978, Ed Wood ya había quedado en el olvido, hasta que ese mismo año se editó el libro, The Golden Turkey Awards, que lo nombraba el peor director de cine de todos los tiempos. Se relata el vínculo entre Ed Wood y Bela Lugosi. Narra un período en la vida de Ed Wood, en el cual filmó Glenda, La novia del monstruo y Plan 9 del espacio sideral. Edward D. Wood es estelarizado por Johnny Depp.

VHS: El joven manos de tijera


Narra la historia de un hombre que fue creado a partir de un robot. Su creador lo educa, pero antes de terminarlo muere, dejando a Edward con tijeras, en lugar de manos. Edward vivió en su mansión desde su creación y nunca supo que afuera había otro mundo. Cuando una vendedora de maquillaje: Peg, entra en la mansión para vender cosméticos, se encuentra con Edward y decide llevárselo a su casa para vivir con él. Edward, incomprendido por su discapacidad y su timidez hacia las personas, es tratado con indiferencia. Al volver Kim, la hija de Peg, a su casa se asusta y empieza a gritar pero con el tiempo tanto Edward como Kim se enamoran sin tener en cuenta que el novio de Kim, Jim, estaba obsesionado con ella y no podía aceptar que ella lo dejara por él. Jim, se aprovecha de la inocencia de Edward para meterlo en problemas, como la cárcel.Es una de mis películas favoritas de Tim Burton. La recomiendo para los días sensibles.

VHS : Beetlejuice


Beetlejuice (jugo de escarabajo), es un muerto que habita el "No-Mundo", visión del mundo real según la mirada de los difuntos. Este personaje fue el protagonista de una película dirigida por Tim Burton y protagonizada por el actor Michael Keaton ; Winona Ryder, Jeffrey Jones y Catherine O'Hara. La película es de humor negro.
Cuenta la vida de una joven pareja (Alec Baldwin y Geena Davis) que, luego de adquirir una linda casa en las afueras de la ciudad, sufre un accidente de autos en el que mueren. Un matrimonio nuevo, Delia y su marido Charles, con su hija Lydia, compra la casa y los fantasmas piden ayuda a Beetlejuice para echar a los vivos de la casa.